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Agustín Cueva, una lectura para hoy

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Al cumplirse 25 años de la muerte del sociólogo marxista Agustín Cueva, toman vigencia la investigación fundamentada en la experiencia y la observación de los hechos de forma rigurosa, sobre los procesos históricos, políticos y culturales en nuestro país y América Latina.

Con este propósito se llevará a efecto la mesa redonda: Agustín Cueva, una lectura para hoy, con la participación de Tomás Quevedo, Mario Unda y Juan Paz y Miño. El evento tendrá lugar el día jueves 25 de mayo a las 19H00 en la Casa Égüez Centro Cultural.

Perfil de los expositores:

• Tomás Quevedo Ramírez

Profesor de las Carreras de Sociología y Ciencia Política.

Sociólogo por la Universidad Central del Ecuador, Master en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar.

Autor del libro Agustín Cueva: literatura, mestizaje y nación (2015)

La mano visible del mercado: dinámicas del neoliberalismo en Ecuador (2016)

Ámbitos de trabajo: historia intelectual marxista; sociología histórica y política.

Actualmente trabaja un proyecto de investigación auspiciado por la UCE sobre la obra de sociología histórica y política en la obra de Agustín Cueva.

• Juan J. Paz Y Miño Cepeda.

Doctor en Historia. Profesor de la PUCE.

Coordinador Académico en Ecuador de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC).

Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia. P

rofesor invitado en universidades del país y del exterior. Autor de obras y artículos sobre historia económica, política y social del Ecuador y América Latina.

• Mario Unda

Sociólogo, investigador social, docente universitario, investigaciones y artículos sobre coyuntura, movimientos populares, participación, populismo, sociología urbana.

Perfil de Agustín Cueva

Por: Enrique Ayala Mora

Agustín Cueva poseía imaginación y el don de explicar con sencillez cuestiones complejas. Tenía una vasta formación teórica, gran conocimiento de su país y América Latina. Buscaba explicaciones originales a problemas que muchos creían resueltos. No ocultaba sus posturas polémicas y las defendía con pasión y solidez. Era agudo y a veces usaba un agrio sentido del humor. Pero sobre todo, tenía una enorme sensibilidad estética y un gran sentido humano.

Así era Agustín Cueva, uno de los iniciadores de la renovación de las Ciencias Sociales en el Ecuador, y uno de los académicos ecuatorianos que mayor influencia tuvo a nivel latinoamericano. Fue maestro, ensayista, pionero de la enseñanza de la disciplina a nivel universitario, escritor, teórico marxista y crítico literario. Su obra tiene creciente presencia en nuestro país.

Agustín Cueva Dávila nació en Ibarra en 1937. Era hijo del jurista y maestro que llevaba su mismo nombre y que puede considerarse como uno de los fundadores de la sociología en el Ecuador. El Dr. Agustín Cueva, lojano, se casó con una ibarreña y tuvo su hijo único, Agustín.

Aunque estudió derecho en la Universidad Católica, Agustín heredó la vocación sociológica de su padre, y se dedicó a las Ciencias Sociales toda su vida. Fue docente, director y animador de la Escuela de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Central, enseñó en varios países del continente y fue profesor-investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde ganó enorme prestigio. Desde los años setenta se consagró como uno de los intelectuales más influyentes del país. Su obra no solo se refiere al Ecuador, sino a todo el continente. Murió en 1992.

Cueva escribió ensayos que abordaron temas cruciales sobre nuestra historia, nuestra realidad nacional y la naturaleza de la literatura ecuatoriana. También produjo varias obres sobre la realidad latinoamericana y la teoría marxista. Sus textos se debatieron en universidades y centros especializados, pero fueron también leídos en las aulas educativas de secundaria y entre personas interesadas que no eran especialistas. Mucha gente del común asumió sus obras como parte de su cultura general.

Varios escritos de Agustín Cueva ya se consideraban clásicos de nuestros estudios sociales cuando el autor estaba todavía vivo. Ahora son elementos centrales de nuestro pensamiento. Sus grandes y originales aportes, sus intuiciones, vacíos, errores y limitaciones permitieron avanzar al pensamiento crítico en medio de contradicciones y enfrentamientos. Aunque suene a lugar común, digamos que la mayoría de ellos mantiene sorprendente actualidad.